Pamela iba a ser jardín
- Seba Mardones
- 30 mar
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 30 mar
Algo que aprendí trabajando en neurorehabilitación es que somos inmensamente frágiles. Un virus microscópico, un cromosoma , un segundo sin irrigación sanguínea, o sin el oxígeno necesario puede tener efectos profundamente significativos en nuestro organismo, en nuestra vida y en la de quienes nos rodean.
Pamela iba a florecer como todo niño debiera hacerlo: llenarse de colores, fragancias y vida para alcanzar cualquier sueño. Sin embargo, algo en su cabeza, tan leve y tan pequeño, la rozó como un soplo, y ese jardín comenzó a deshojarse. Mientras eso ocurría, canté con ella intentando leer sus gestos, sus alegrías, tratando de descifrar cada detalle.

Pamela iba a ser jardín
Pamela iba ser jardín
Pero el tiempo la deshojó
Sopló en su cabeza
Un eterno suelo azul
Del cabello a hasta los pies
Ese invierno se echó a volar
Y desde aquel día
Ya no mira para atrás
Pamela iba a ser jardín
Pamela esconde en lo hondo del corazón
Palabras que no hay que hablar
Hablan sus ojos, habla su respiración
Lo que nadie puede explicar
Pero si escuchas, podrás comprender
Lo que te viene a mostrar



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