Musicoqué? Musicoterapia
- Seba Mardones
- 9 abr
- 2 Min. de lectura
¿Qué es la musicoterapia?
Partamos por la música. Las definiciones de música son muchas, porque dependen del contexto en que las analicemos. Aun así, intentaré tomar algunos elementos para construir una definición.
La música se basa en el sonido y en las leyes de la física, en la utilización de patrones matemáticos en las estructuras musicales y compositivas, y en el impacto físico y neurológico de la actividad musical, ya sea cantar, bailar o simplemente escuchar.
Desde ahí, la música puede ser entendida como una disciplina, un lenguaje, un arte y muchas otras cosas más, dependiendo de si somos oyentes, intérpretes, compositores, productores musicales… y un larguísimo etcétera.
Por otro lado, tenemos la terapia, cuyo propósito es mejorar la calidad de vida de las personas mediante la intervención de un profesional capacitado. Puede ser física, psicológica, centrada en la rehabilitación, en cuidados paliativos… y también tiene su propio larguísimo etcétera.
Entonces, podría parecer sencillo decir que la musicoterapia es el trabajo de un profesional formado que utiliza la música como herramienta principal para mejorar la calidad de vida de otra persona.
Pero aquí la cosa se complica.
Si te fijas, ambas definiciones terminan en un “larguísimo etcétera”. Si los sumamos, podríamos caer en un absurdo “súper larguísimo recontraetcétera”. Y eso, además de no existir en español, no define nada.
Lo relevante es el contexto, los objetivos de la intervención, y las necesidades de la persona. La musicoterapia se basa en evidencia científica, en la sistematicidad del proceso terapéutico y en la formación del profesional.
Muchas veces me han preguntado si ciertas frecuencias, como los 512 Hz, mejoran la actividad neuronal. Citando a Daniel Rabinovich: “les dije que no… que no sé”.
Lo que sí sabemos es que tocar un instrumento, incluso en niveles básicos, activa múltiples áreas del cerebro: la corteza motora, la corteza prefrontal, la corteza auditiva, el cerebelo y el cuerpo calloso, entre muchas otras. Sabemos también que la música nos emociona y que hacer música con otros favorece la socialización.
La musicoterapia puede tomar muchas formas según el contexto. No es un molde replicable.
Y quizás por eso, en un futuro no tan lejano, lo verdaderamente relevante será volver a conectar: en las miradas, en las voces, en los ritmos y en los instrumentos.
Porque la música es, sobre todo, una forma de amor y encuentro con la humanidad.



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